sábado, 28 de marzo de 2009

THIS IS THE LIFE de AMY MacDONALD

Durante mi estancia en Escocia en la primavera de hace un par de años, algunos de los habitantes de la tierra de Haldane ya debían tener constancia de que una de sus paisanas estaba a punto de sacar al mercado su álbum de debut. Veinte primaveras alumbraban a Amy MacDonald por aquel entonces, dispuesta a que su primera grabación en estudio, This Is the Life (2007), no pasara desapercibida y, sobre todo, que no decepcionara a aquellos que habían confiado en ella. Habituada en sus años de adolescencia y parte de su juventud a foguearse con covers, de los cuales destaca una versión del Everybody Hurts de R. E. M. –asismismo puesto en solfa por las bellezas irlandesas de The Corrs (sorry, Jim)—, MacDonald daría un paso al frente al rodearse de un reducido grupo de músicos y lanzarse al ruedo con una obra firmada de su voz y letra.
This Is the Life dista de ser una pieza musical que convoque al aplauso unánime o deje un agradable regusto en el paladar de los buscadores incesantes de rarezas en el debe de recién llegados al «Planeta del pop-rock». Con tan sólo un CD en el mercado parece demasiado prematuro aventurarse por la suerte que pueda correr la compositora y cantante de Glasgow, pero canciones como Footballer’s Wife impulsan a creer que sus letras no se quedan en la mera epidermis del mainstream más trillado, dejando filtrar una notas críticas para quienes ejercen el oficio de esposas de astros del balompié. Imagino a las compañeras de clase de Amy suspirando por llegar algún día a tocar el cielo en compañía de un «príncipe» del balón como David Beckham o Alan Shearer mientras ésta iba maquinando el contenido de las canciones que algún día tocaría en el —T (en honor de una marca de cerveza, la Tennent: bebida oficial obliga) in the Park, macrofestival que se celebra anualmente en Escocia— aunque fuera como telonera de sus admirados Travis. MacDonald rezuma el vitalismo que prende en los discos compactos de K. T. Tunstall —a la que ya me he referido en un anterior post—, a ritmo de guitarras que parecen dialogar, ora con un toque acústico ora con un desgarro eléctrico que deja en un segundo plano el aparato de percusión.
Con la irrupción en el panorama musical de Amy MacDonald celebramos el desembarco de una nueva voz femenina —ya son legión— que parece tener cosas que decir a través de unas letras invadidas por la sinceridad, que no rehuyen el sentido de pertenencia a una generación —Youth of Today, cuya inocencia parece haberse perdido en un suspiro sacudida por el viento de una realidad demoledora—, pero que al mismo tiempo toma conciencia que la música te puede quitar tanto como dar. Y si no que se lo pregunten a Pete Doherty, ídolo musical (de barro) que MacDonald recuerda en Poison Prince. Diez canciones, por tanto, que atesoran suficientes indicios para pensar que Amy MacDonald se unirá pronto a ese privilegiado ramillete de damas, caso de la citada Tunstall o Katie Melua, que toman el relevo generacional de las Natalie Merchant, Sheryl Crow, Sarah McLachlan y Cia, artífices de la mayor revolución que ha experimentado la música en el último cuarto de siglo. Y digo Música porque en esto, como en tantos otros aspectos de la cultura y de la vida, existe mucho ruido... pero pocas nueces.

4 comentarios:

Tomás Serrano dijo...

Pues sí, me parece muy bien este disco de Amy MacDonald y, en general, los de todas estas nuevas cantantes, aunque no las he oído demasiado y reconozco que, de momento, me suenan muy parecidas. Mi favorita es Jolie Holland, quizás ya más veterana.
Saludos

Anónimo dijo...

Muy buenas Tomás:

Es cierto que salen discos como setas pero dentro de esa vorágine de títulos siempre surgen cosas interesantes. Tomo nota de Jolie Holland porque la tenggo un tanto olvidada.
saludos,

Christian

Tomás Serrano dijo...

¿Has oído ya el nuevo de Neil Young? Me parece bastante mejor que los últimos "guitarreros", aunque no que Chrome Dreams II...

Christian Aguilera dijo...

Hola Tomás:

He escuchado algunos temas muy buenos como "Singing a Song" o el que da título al álbum. En cierta manera, me recuerda a su etapa de "Weld". Rock en estado puro. El "tío" Neil está en forma, eso es indudable. Cuando tenga el CD "Fork in the Road" y lo haya escuchado varias veces lo comentaré en Haldane.

un saludo,

Christian