martes, 22 de julio de 2008

ESTO ES PARA TU MADRE / AIXÒ ÉS PER A LA TEVA MARE


Quiérase o no, cada uno de nosotros estaríamos prestos a borrar algunos momentos de nuestra existencia, poder rebobinar y rectificar aquel instante que ha quedado grabado a fuego en nuestra memoria. La vida, a menudo, nos tiende una alfombra de brasas que nuestros pies desnudos de inocencia nos llevan a sortear y, al cabo, al final del camino, buscar asidero en un estanque de agua calma y templada que mitiga el dolor y se nos revela en forma de amistad. Hace años, quizás una docena, conocí a una persona llamada Tomás Fernández Valentí, en un entorno poco propicio para cultivar ese bien supremo llamado amistad, en un mundo, el del cine, en el que abunda la mezquindad, la zafiedad y la perenne invitación a una deserción que tomaba la apariencia de compromiso. La modestia de Tomás es una de las múltiples virtudes que le adornan frente a la arrogancia y al ombliguismo que practican muchos, sin reparar que la vida es mucho más llevadera si prescindes de esa carga que tantas amistades ha ahogado y ha arrojado islas de vanidad en un terreno yermo de inquietudes, de camaradería y de ese verbo tan preciado y, al mismo tiempo, tan difícil de conjugar como es el de compartir. En todo este tiempo he compartido y cultivado con Tomás el valor de la amistad en una generosidad por su parte que no tiene límites. Sencillamente, es una de las más grandes personas que he conocido. Que sea un excelente crítico y escritor cinematográfico no me movería más allá de la admiración y el respecto por su labor profesional; su grandeza nace de su forma de ser. Gracias, Tomás, por tu amistad y hacer que los que te rodean sean mejores personas. Y para su hermano, Ricard, que hoy nos ha dejado boquiabiertos con una lección de entereza al evocar a su madre, en un parlamento que repasaba someramente los capítulos de la evolución en la vida de Griselda. Unos primeros años marcados por la lucha diaria en un barrio obrero de la Ciudad Condal, no demasiado lejano de la percepción que pudo haber tenido una joven Sinéad O’Connor en la periferia de su Dublín natal.


Reproduzco algunos de los estribillos de This Is to Mother You, que Sinéad compuso hace años, como homenaje a Griselda, a quien tan sólo pude comunicarme a través de una voz dulce y revestida de amabilidad.

«Esto es para tu madre
Para confortarte y conseguirlo hasta el final
De principio a fin cuando las noches sean solitarias
De principio a fin cuando los sueños sean tan sólo melancólicos
Es para tu madre

Éstos estarán contigo
Sosteniéndote y besándola también
Porque cuando tú me necesites lo haré
Para que tu propia madre no lo haga
Porque es para tu madre
»

«Això és per a la teva mare
Per a reconfortar-te i aconseguir-ho fins el final
De principi a fi quan les nits siguin solitàries
De principi a fi quan els somnis siguin tan sols melangiosos
És per a la teva mare

Aquests estaràn amb tú
Sostenin-te i fent-li també un petó
Perquè quan em necessitis ho faré
Per a que la teva pròpia mare no ho faci
Perquè és per a la teva mare
»

Això és per a la teva mare,

I per a Tomàs, Ricard i familia,

De tot cor, Christian




3 comentarios:

Anónimo dijo...

"To live in the hearts we leave behind is not to die". Thomas Campbell, Hallowed Ground. Sin duda, la madre de Tomás seguirá viviendo en su corazón, en el tuyo y en el de todos los que la conocieron. Elena

Christian dijo...

Elena,
Gracias por estas bellas palabras que has escrito en el mundo Haldane que señalan directamente al corazón.

Christian

Anónimo dijo...

Hola Christian:
Gràcies per l'homenatge. Mira, em complau comunicar-te que, d'ençà de la desaparició de la meva mare, el meu concepte de la mort ha canviat. Abans, quan ella era viva, sempre deia que no volia morir, que voldria arribra fins els 100 anys i a sobre la mort m'aterrava. Ara, en canvi, penso tot el contrari. És a dir, que si he d'arribar molt ancià, molt bé, però si no és així, tinc la satisfacció de pensar que em reuniré amb la meva mare, allà on ella ara està. I és que a la vida tots tenim una missió, i quan aquesta s'ha acabat, ens anem. Jo encara tinc moltes coses a dir i a fer al món, però si el dia que les acabi me n'ha d'anar encara que sigui una mica abans de temps, cap problema, doncs adéu siau i ja ens retrobarem. Ara ja no li tinc por a la mort, i el dia que m'arribi l'hora estaré content perquè s´que me'n tornaré amb la meva mare i la resta de persones estimades que ja han marxat, perquè ara tinc un sisè sentit que em diu que segur hi ha alguna cosa més després de la mort, encara que no coincideixi amb allò que diuen les religions.