miércoles, 28 de mayo de 2008

MISIÓN A MARTE: MANIOBRAS ORQUESTALES EN LA OSCURIDAD


La lógica de la vida nos dicta que tras un gran abrazo siempre le antecede o le sigue una (gran) decepción. En la NASA estos días están de celebración tras el amartizaje de la sonda Phoenix, con una misión muy clara: cavar el suelo del «planeta rojo» con la intención de recoger muestras de posibles rastros de microorganismos una vez constatada la existencia de agua congelada en anteriores exploraciones. Fundadas esperanzas deben tener los científicos de la NASA de encontrar vida microbiana en Marte y, de esta forma, continuar vaciando los fondos del estado en aras al conocimiento científico. Pero, pongámonos en el mejor de los casos: se hayan partículas orgánicas. En realidad, ¿cuál es el propósito final?, ¿pensar que con este punto de partida Marte es un planeta susceptible de crear colonias habitables para la especie humana? No hay más que evidencias hoy en día que apuntan a que pudo haber vida en el «planeta rojo»... si, pero en el mejor de los casos hace centenares de millones de años. Esto quiere decir que no existe programa alguno que pueda plantear la creación de un espacio habitable en Marte, pongamos a un millón de años vista. Si hay un asunto que a los humanos no se nos da bien es modificar la evolución natural. Si fuera así, podríamos tener el don de variar a nuestro libre albedrío el curso de los ciclones, orientar el sentido de las nubes, evitar la formación de terremotos, de tsunamis... Hagan cálculos. Es como tirar de un hilo infinito, a un coste que puede llegar a acercarse o multiplicar el Producto Interior Bruto (PIB) de muchos de los países de África. Puestos a plantearnos algo, ¿por qué no hacemos algo más por nuestro planeta, que quizás (o no) se vaya al carajo en una escala temporal mucho menor, a doscientos años vista, for example?. Aquí discutimos si hacemos un transvase que conecte unas cuencas hidrográficas como si nos fuera la vida (será la de los políticos temerosos de perder sus poltronas si no hacen caso a la voz de su amo). Eso sí que es un «microorganimo», una «ameba» en comparación con la «ballena blanca» que representa el problema del deshielo de los casquetes polares. Claro, como no lo tenemos en frente de casa parece que el planeta tierra lo pudiera resistir todo. Lo demás, o sea, hacernos comulgar con ruedas de molino sobre la posibilidad de que algún día contemos en Marte con una colonia de seres humanos que residan por tiempo indefinido me parece que no tiene ningún sentido desde la perspectiva de la evolución natural. Puras maniobras orquestales en la oscuridad de los confines del universo. Encontrar vida microbiana es una cosa; «fabricar» vida es otra... La diferencia, pssssss, se mide en millones de años. Una broma con lo que se nos viene encima en el siglo que hace poco inauguramos.

1 comentario:

pep dijo...

¿MANDE?

la vida hay que vivirla ,la vida hay que gozarla ,sino no es vida
PEREZ PRADO (MAMBO Nº 8)