martes, 8 de noviembre de 2011

ADRIÁN SÁNCHEZ, EL «PADRE» DE ESBILLA CINEMATOGRÁFICA, «COTO PRIVADO» PARA CINÉFILOS INSACIABLES

Adrián Sánchez (Foto copyright: Rubén Cienfuegos)

Con el paso de los años la capacidad de asombro de un servidor, para bien o para mal, va menguando paulatianamente. Internet no es más que un fiel reflejo de esa impresión que adquiere categoría de certeza. Un territorio abonado a la sobreabundancia de información, que precisa de poner en práctica el noble arte de saber separar el grano de la paja, en la querencia de que cada uno de nosotros pasamos a ser espigadores de esas grandes extensiones sembradas depositarias de parcelas yermas donde apenas se muestran brotes de inteligencia pero que tratan de llenar los niveles de egocentrismo en aras a enmascarar una realidad nada favorable en lo tocante a lo que se sitúa por encima de los hombros y no está sometido a los efectos de las radiaciones solares.
Confieso que en lo tocante a los blogs no he obtenido la «diplomatura» por falta de horas de navegación para descubrir auténticas perlas, que estoy convencido de su existencia. Pero de los que he podido seguir con cierta regularidad aún no salgo de mi asombro sobre esbilla cinematográfica (http://esbilla.wordpress.com/), cuyo centro de gestión se localiza en Gijón, una ciudad de la que me resulta tan cercana por mis vínculos sportinguistas —esas filiaciones insondables que esconde el alma humana, vestida para la ocasión de rojiblanco—, y por la buena gente que he llegado a conocer, algunas de las cuales visité en mis sueños de adolescente —los hermanos Jesús y Enrique Castro Quini on my mind; Enzo Ferrero, Joaquín Alonso,…—. En esta tierra sin conquistar quizás se concentren el mayor número de jóvenes de nuestro bendito país cautivos de una cultura (musical, cinematográfica, escénica…) que nada contracorriente, refractarias al valor de lo impositivo por parte de los grandes trusts de la mercadotecnia. Y entre esta cultura efervescente de sabor astur, Adrián Sánchez (Gijón, 1979) se amarra al timón de un blog al que deberíamos rendir tributo todos aquellos dispuestos a encontrar tesoros perdidos en el fondo de un océano cinematográfico que parece no tener fin. Adrián tiende sus redes sobre todo aquello que reluzca sobre el fondo marino aunque luego, al pasar la lupa, la cosa se quede en una pieza de pura bisutería. Pero raro es el día del año que Adrián no salga a faenar, al rescate de aquella pieza codiciada por la cinefilia o la cinefagia. Al dorso de los objetos que encuentra en ese fondo marino figura su fecha de fabricación; al leer 1973, 1974, 1975, 1976 ó 1979 como fecha en que fueron manufacturadas el vuelco al corazón para Adrián está garantizado. A él le hubiera gustado nacer cuando lo hicieron sus progenitores. Además de haber podido visitar de yogurín los cines en que se proyectaban los films de Don Siegel, Clint Eastwood, Peter Yates, Robert Aldrich, John Frankenheimer, Francis Coppola... y haber asistido a programas dobles orlados por figuras del giallo, del polizesco o del eurowesterncada dos domingos hubiera reservado plaza en El Molinón para ver a su nuestro Sporting desarbolando al rival en plan naranja mecánica de aires cántabros. Cinéfago empedernido, atacado por ese mal en su variante más benigna de la hipergrafía que tiene en Arthur Crew Inman uno de sus apóstoles y que permite su don de ubicuidad en distintas webs especializadas (www.cinearchivo.com, www.pasadizo.com, etc); melómano formado en los arrabales del mainstream (orígenes obligan); devoto de San Manuel Preciado y mostrándose, por encima de todo, un excelente divulgador de ese Séptimo Arte que pasa a ser Primero cuando lo moldean cineastas de las hechuras de Coppola o Marty Scorsese, a Adrián Sánchez no nos queda otra que desearle larga vida a ese blog racimado de críticas de cine, de libros de cine y de entrevistas un género en si mismo que practica con una habilidad tan sólo equiparable, según mi estimación, a la de Antonio Castro en Dirigido por…— a compañeros de oficio y/o de afición. Basta acercarse a su tanda de entrevistas con Carlos Aguilar la contribución de éste a la  crítica cinematográfica, en sus múltiples derivaciones, escapa a la comprensión del común de los mortales— para apercibirse del buen tino a la hora de formular sus preguntas mientras alienta un debate vivo, sin necesidad de precipitarse en los caladeros de la pedantería. Gracias, Adrián, por regalarnos tu sapiencia y dedicación en la elaboración (casi) diaria de un blog que no tan sólo representa un faro para la cinefilia astur sino para el resto de esa tierra conquistada que evita perderse en naderías en ese cosmos virtual con un domicilio fiscal que empieza con una triple w.             

5 comentarios:

Carlos Aguilar dijo...

Magnífico texto, sobre alguien que se lo merece. Y gracias por mencionar a mi humilde persona!

Belén dijo...

Fantástica entrada. Ya es hora de que se le reconozca el inmenso trabajo que lleva a cabo. Seguro que llegará muy lejos porque se lo merece.

Roy Bean dijo...

Adrian ye un grande!! y trabayador.

adrián esbilla dijo...

¿Y ahora que digo yo? Setenta veces siete gracias. Fuiste tú el primero en ver algo y sacarme de mi corner norteño. Una oportunidad grande, colocándome al lado de verdaderos profesionales. Auténtica política de cantera.
En fin, ya lo dicen las abuelas es mejor caer en gracia que ser gracioso. Al parecer he caído en gracia

Rubén Cienfuegos Álvarez dijo...

Excelente artículo y excelente Adrián. Un saludo