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domingo, 10 de julio de 2011

A PROPÓSITO DE «EL ENIGMA HALDANE»: ENTREVISTA CON CHRISTIAN AGUIILERA EN ESBILLA CINEMATOGRÁFICA

Hace más de tres años que este blog está en funcionamiento. El ánimo que me ha guiado a ir actualizando se debe a mi inquebrantable voluntad por conocer cosas, saber, descubrir. Los asiduos de El mundo de Haldane deben razonar en la misma línea. El nombre del blog, como es bien sabido, se debe a mi primera novela, El enigma Haldane, presente en el mercado desde mayo de este año. Desde entonces he pensado en el momento de facilitar a los seguidores del blog la puerta de entrada al conocimiento de la obra que considero en mayor estima de cuantas he realizado hasta la fecha. Sin embargo, tenía que dar con el momento adecuado y ha surgido a rebufo de la publicación en Esbilla Cinematográfica de la tercera parte de una extensa entrevista realizada por Adrián Sánchez a través de su blog de referencia cinéfila dentro del ciberespacio. En esta, por el momento, última entrega, se pasa revista al «contenido y continente» de El enigma Haldane, esperemos que punta de lanza de un proyecto editorial que prorroga, una vez más, la salvaguarda de un sentido de la independencia (no evaluado en términos políticos o ideológico) por el que siempre me he sentido atraído. Así pues, para todos los asiduos a este blog tendrán un 30% de descuento sobre el PVP del libro El enigma Haldane. Con los gastos de envío incluidos dentro del territorio español, mi primera novela costaría 15 €. Para los residentes fuera del estado español el coste es de 15 € + gastos de envío según destino. Para aquellos interesados enviad un email a bdatos@cinearchivo.com con vuestros datos postales para el envío contrarreemborso especificando que lo hacéis a través del blog de El mundo de Haldane. Con mucho gusto, si así lo estimáis oportuno, os lo dedicaré. A continuación aquí tenéis un extracto de la entrevista con Adrián Sánchez en su blog Esbilla cinematográfica que podéis leer en su integridad resiguiendo el link correspondiente:

Bienvenido otra vez, que desde luego espero no sea la última. Aunque podamos ser reiterativos prefiero empezar de nuevo, así que “cómos” y “porqués”. ¿Porqué este giro a la ficción y cómo nace este El enigma Haldane?
Y ahora…”como decíamos ayer”: 

Hace bastantes años tuve en mente conformar una historia sobre clonación humana dado mi interés por la genética como biólogo. Después de una fase de documentación empecé a escribir la historia pero cuando llevaba unas cien páginas me faltaba una pieza básica para que todo cobrara forma y se mantuviera el interés hasta el final. Cuando hice un viaje a Escocia esas conexiones para elaborar la trama las tuve delante de mí. Luego, al regresar a casa, escribí el resto de la novela de una manera muy seguida. Había, por así decirlo, completado las piezas que faltaban para ese “puzzle” que es El enigma Haldane.
Una cosa que me ha llamado la atención es el puntillismo, digamos “espacial”, la exactitud a la hora de delimitar las localizaciones.
No es una novela que abuse demasiado de recrearse en una descripción muy detallista de los lugares donde transcurre la historia, pero sí que, de alguna manera se hacen muy “visibles” para el lector. Gran parte de las personas que habéis leído la novela señaláis que se nota que he pisado el terreno. Es una cuestión de honestidad profesional porque, al fin y al cabo, estás contando una historia que puede ser real sobre un componente de visión distópica de un mundo que puede encontrarse al doblar la esquina o puede que se de dentro de cincuenta, cien años…quién sabe.
La novela tiene una serie de características curiosas, pero destaca, claro, su adscripción genérica quizás cercana al concepto de ciencia-ficción blanda, donde pese a crear un universo coherente tiene más peso el conflicto personal, humano.

La escritura de novelas, pienso, tiene mucho que ver con el mundo de la música. Ambos son mundos en que juega un papel crucial la precisión, el equilibrio, precisan de una métrica interna. Para El enigma Haldane la historia misma me ha dado la posibilidad de equilibrar tanto el trazo humano, los temas que se plantean como el marco donde se desarrolla. Es cierto que se trata de una novela de personajes, y  asimismo lo es de temas, de un mundo que he imaginado pero asentado desde principios reales, perfectamente factibles. 

Le encuentro cierta melancolía de fondo. En un nivel muy básico es una historia de padres e hijos. Sean cuales sean los medios.

Al principio de Haldane, Tim, el recién licenciado en biología, pierde a sus padres en un accidente automovilístico. La pérdida de seres tan cercanos comporta, de una forma más o menos inmediata, entrar en un estado de melancolía mezclado con un sentimiento de desconcierto, de desorientación y porqué no decirlo, de negación de la evidencia. No ha sido mi experiencia, pero entiendo que ese representa el mecanismo emocional habitual en aquellos que han sufrido pérdidas de familiares tan directas. Luego, la trama abre una luz de esperanza para Tim, pero el sentimiento de melancolía no abandona ni mucho menos al biólogo. Los mecanismos emocionales juegan un papel preponderante en esta trama, en ese equilibrio al que me refería antes (Seguir leyendo...)




domingo, 1 de mayo de 2011

LAS RAZONES DEL INDEPENDIENTE: ENTREVISTA CON CHRISTIAN AGUILERA (PARTE II)

Transcurrido poco más de un mes desde la publicación de la primera parte de la entrevista que me realizó Adrián Sánchez en su magnífico blog esbilla cinematográfica, ahora toca el turno de la segunda y última entrega. En la misma se hace un repaso sobre distintos aspectos de los libros de Milos Forman, Joseph L. Mankiewicz y Neil Young para rematar la faena con una aproximación a El enigma Haldane. Me siento más cómodo como entrevistador que en calidad de entrevistado, pero la verdad es que Adrián tiene una habilidad especial para crear el clima propicio para sentirte cómodo en esta tesitura. Aprovecho el pie de la entrevista con rúbrica sobre El enigma Haldane para anunciar que desde hoy ya está activado el Facebook específico de mi primera novela (Ver enlace izquierda superior del blog) Por consiguiente, invito a todos los seguidores del blog a participar del mismo toda vez que a partir del día 20 de mayo El enigma Haldane se podrá encontrar en un buen número de librerías del estado español y asimismo habrá una plataforma virtual para adquirirlo on line.

Una segunda entrega abierta con el recuerdo, imprevisto, para Sidney Lumet y que se extiende sobre dos nuevas monografías, una sobre el clásico olvidado Milos Forman, uno de los autores capitales del cine de los 70 y primeros 80, otra sobre un autor del contundente prestigio de Joseph L. Mankiewicz y sobre el cual Aguilera arroja una luz, en no pocos aspectos, sorprendente o que al menos sirve para descubrir aspectos en sombra del mismo. Enchufamos luego las guitarras para movernos entre la tormenta y la calma, azotados y mecidos por el descomunal talento de Neil Young. Parada bloguera para descansar un poco y último tercio con esa verdadera vida nueva que es la novelistica con la publicación, ya mismo, de El enigma Haldane. Todos colocados sobre el césped, balón al verde, pitido inicial, saque atrás y a correr. Empieza la segunda parte:

Antes de retomar el hilo de las cosas donde lo habíamos dejado se impone un breve recuerdo para Sidney Lumet, del cual hablamos brevemente en la primera entrega ¿qué impresiones nos puedes dejar sobre él? ¿Crees que se le puede estar sobredimensionando un poco?

Tuve ocasión de entrevistarlo en 1993 para la preparación del libro La generación de la televisión. Por aquel entonces solo Blake Edwards y Woody Allen mantenían un ritmo de producción tan elevado como Sidney Lumet, una media de película por año. Era un hombre de setenta años con aspecto de tener unos cincuenta y pocos. A diferencia de otros directores, la práctica cinematográfica parecía que le rejuvenecía. Solo puedo expresar mi tristeza por la pérdida de una personalidad del mundo del cine al que los intérpretes adoraban. No he leído una sola línea de un actor o actriz que hablara mal de Sidney Lumet. Respecto a si se ha dimensionado o no, ya sabes que en este país pasamos de un extremo al otro con una facilidad pasmosa. Pero, en términos generales, diría que Lumet logró realizar doce, catorce películas de gran nivel, algunas aún por descubrir como Daniel (1983). Cualquier director hoy en día firmaría pasar a la posteridad con un par de grandes películas. Lumet se fue, a mi juicio, a la docena larga. No es mal testamento fílmico.

En la pequeña entrada que hice sobre su fallecimiento hablaba en defensa de su sentido del oficio, que si no está perdido lo parece ¿Hay en el Hollywood actual sitio para los artesanos?

Martin Scorsese ha dicho recientemente que con la muerte de Lumet se puede dar por cerrada una etapa del cine norteamericano. En cierta manera, lo comparto. Lumet se aplicó a la manera de un artesano pero eso no va reñido para que, de tanto en tanto, hiciera las películas que quería, aquellas muy ligadas con su conciencia de hombre de izquierdas, progresista. Digamos que hoy en día más que nunca hay muchos que dirigen, pero pocos directores. Y ser director se llega a través del oficio, a base de equivocarte una y otra vez, de experimentar, de enfrentarte en el plató con intérpretes de distinta clase, de rodar, en definitiva.

Absolutamente de acuerdo con esas apreciaciones. Avancemos hasta tu siguiente libro y nueva editorial, ahora la Cordobesa Berenice en el año 2006 y sobre otro clásico postergado como el checo Milos Forman. ¿Por qué este, no se si olvido o disolución, de un director tan prestigioso? Es un hombre de 79 años, no es tan anciano, un clásico de los 70, ganador de dos Oscar… y parece costarle horrores levantar una película desde hace años. De hecho entre Man on the Moon (que me parece una de sus mejores obras, por cierto) y Los fantasmas de Goya, que debe de hacer fuera de la industria, pasan 7 años y desde esta última ya suman 5 hasta hoy sin mayores noticias.

Hubo varias razones para proponer el libro de Milos Forman a Berenice. Sin duda, es un director que siempre me ha interesado y que vista la ausencia de bibliografía en castellano me lancé a escribir una monografía. Creo que ha habido cierta “pereza” al analizar su obra. Por ejemplo, propuse a la Filmoteca de la Generalitat que coincidiendo con la publicación del libro se hiciera un ciclo y me contestaron que ya habían proyectado algunas de sus películas de la etapa checa y que su etapa norteamericana no les parecía interesante. Me pareció una boutade pero así se las gasta cierta intelectualidad capaz de borrar de un plumazo los aciertos de films de estilos y contextos sociales tan diferentes como Alguien voló sobre el nido del cuco, Amadeus, Man On the Moon o Los fantasmas de Goya. Me acuerdo que para llegar a tiempo de incluir la parte de Los fantasmas de Goya en el libro escribí casi de un tirón quince folios. Es una película de una riqueza extraordinaria, pero fue un fiasco comercial total. Esa es una de las explicaciones, además de la edad de Forman, del porqué ya no ruede.

Después de la experiencia con Valmont, un film a reivindicar, y que personalmente prefiero al de Frears, también pasaron siete años ¿Le hizo pagar Hollywood el fracaso económico de aquel empeño personal en una aplicación práctica de eso de “vales tanto como tú última película”?

martes, 12 de abril de 2011

SIDNEY LUMET (1924-2011): LARGA JORNADA HACIA LA ETERNIDAD


Sidney Lumet secundado por Àlex Carrilero (izda.) y
Christian Aguilera (dcha.)
Corría septiembre de 1993. Sidney Lumet (Filadelfia 1924- Nueva York 2011) visitaba la Filmoteca de la Generalitat de Catalunya con motivo de un ciclo que se le ofrecía en torno a su vasta obra que no colocaría el cierre sino más bien tomaba renovados impulsos hasta el punto que llegaría a filmar un par de trabajos que se sitúan entre lo más granado de su director: La noche cae sobre Manhattan (1996) y Antes que el diablo sepa que has muerto (2007). Por aquel entonces empezaba a dar forma a mi primera monografía, La generació de la televisió: la consciencia liberal del cinema americà, que tendría dos «vidas» editoriales, la primera en catalán (1994) y una posterior —revisada y corregida, en castellano (2000)— y la presencia de Lumet en la Ciudad Condal era agua de mayo para alguien persuadido de que la aportación de los directores objeto de estudio representaría un factor que ayudaría a dar cuerpo a la propuesta. Previa cita convenida, me acerqué con mi amigo Àlex Carrilero al hall del Hotel Calderón —lugar de pernoctación otrora obligatorio para futbolistas de la Primera División en vísperas de un partido de liga o de Copa del Rey— y allí estaba Lumet, quien después de una breve conversación con los responsables de la Filmoteca, dio el visto bueno para que aprovecháramos un recorrido en limousine por Barcelona con el fin de efectuar la entrevista pensada... y soñada. Recuerdo el detalle de que Lumet cogió el mamotreto ciclostilado que hacía las veces de galeradas del libro en ciernes y señaló que una de las fotos de la improvisada portada a color presidida por los seis principales miembros de la Generación de la televisión, la de Robert Mulligan estaba extraída de una imagen captada de la pequeña pantalla. Así fue. Para él no había secretos sobre las técnicas fotográficas aplicadas al cine. Àlex y yo vivimos una de esas horas que guardaremos para siempre en nuestros particulares baúles de los recuerdos. Una vez la limousine se situó frente a los estudios de Catalunya Ràdio, Lumet aguardó un instante para que nos fotografiáramos con él. Aquel «joven» que vestía camiseta y pantalones tejanos, próximo a la sesentena, nos acompañó en la propuesta de sonreír a cámara y con ello rubricar un día inolvidable.
   La intuición es uno de los elementos que siempre me han guiado a la hora de interesarme por la carrera de uno u otro director, de un escritor, de un músico, etc. No me van las actitudes gregarias al albur de las modas o de las tendencias, y a los veintitantos supe cuán injusto resultaba ser catalogar sin más a Lumet de mero artesano, un yes man al estilo americano. El tiempo acaba colocando a cada uno en su sitio y me complace pensar que esa defensa acérrima (pero matizada) sobre el cine de Lumet y de otros directores de su generación hoy en día tiene una aceptación más que razonable y extendida. Para aquellos persuadidos en un enrrocamiento atroz, negando el pan y la sal al cine de Lumet —cada vez menos, cabe decirlo— suelen quedar en evidencia cuando sustentan su discurso crítico sobre la base del conocimiento de una docena —a lo sumo— de una filmografía compuesta por cuarenta y pocos largometrajes. Quedan, por tanto, fuera de visión ese iceberg situado bajo la superficie donde sitúo buena parte de los logros de la obra de Lumet, desde el riesgo que comportaría la modélica adaptación de la novela homónima de E. L. Doctorow —Daniel (1983): ¿para cuándo una edición en DVD que saque a relucir las virtudes de esa compleja historia trufada de flashbbacks y flashforwards, en sintonía con el planteamiento narrativo de su última película?— hasta esa inspirada pieza de cámara llamada Un lugar en ninguna parte (1988) que define las emociones con la precisión de un cirujano —no puede dejar de conmoverme cuando suena el Fire and Rain de James Taylor en una celebración de cumpleaños donde los regalos tienen un único sentido simbólico—, pasando por La ofensa (1973), El príncipe de la ciudad (1981), la magistral Distrito 34: corrupción total (1990)... Pero entre la abundancia de aciertos sé reconocer esas naderías que Lumet se apresuró a rodar, a veces con un sentido prosaico, otras con la necesidad de ganar confianza en algunos de los aspectos que competen a la dirección —es el caso de Llamada para el muerto (1967), después de haber perfilado una primera etapa en blanco y negro en la trascripción de una realidad que tendría en el operador Boris Kaufman su socio más perspicaz—. Puntos débiles de una filmografía que supo, en cualquier caso, radiografiar infinidad de microcosmos, por lo general, ubicados en la cosmópolis de  Nueva York. Espero perderme algún día por las calles de Nueva York y dibujar una sonrisa plena de satisfacción cuando una de ellas lleve el nombre de Sidney Lumet. Paseando por sus aceras, a buen seguro, me asaltarán las melodías helénicas que Mikis Theodorakis escribió para Sérpico (1974), contemplaré a Al Pacino apelando voz en grito a Ática ante su improvisada audiencia que circunda una entidad bancaria, o convocando a Peter Finch frente a otras audiencias, las catódicas, en uno de esos títulos proféticos que encierra la filmografía de Lumet, Network, un mundo implacable (1976). Y al final de la calle, me sentaré en un banco para recrearme en fragmentos de esa tragedia griega que obedece al nombre de Antes que el diablo sepa que has muerto. Padres e hijos, culpas y perdones. Esa es, en esencia el cine de Lumet, el que apela al individuo en primera instancia. Esperemos que las nuevas generaciones de aficionados, antes que el diablo de la tecnología digital que todo-lo-puede, sepa que haya muerto un cineasta de la categoría de Lumet y se atrevan a ir buceando en una filmografía donde se encuentran todos los colores primarios... del ser humano. Si se hace con el acompañamiento de su espléndido manual Making Movies (1995), el broche de oro  está servido. Gracias, Sidney, por tu cine con sus defectos y enormes virtudes, tu constancia y persuasión, tu talento y dedicación. Y, en definitiva, por ennoblecer ese arte que tanto y tantos amamos. Descanse en paz.

sábado, 26 de marzo de 2011

LAS RAZONES DEL INDEPENDIENTE: ENTREVISTA A CHRISTIAN AGUILERA (PARTE I)

Soy poco amigo de las entrevista que traten de hablar sobre uno mismo. Entiendo que para algunos hablar de uno mismo sea uno de sus temas favoritos, pero no es mi caso. Pero en esta ocasión la forma cómo planteaba el tema Adrián Sánchez me hizo pensar que podría reflexionar o simplemente rememorar sobre algunos aspectos que me impelieron a tomar determinadas decisiones, a hacer un balance de situación con la presunción que tan sólo estoy al principio del camino de un viaje que espero depare en el futuro agradables y nutritivas sorpresas. Aprovecho desde aquí mi agradecimiento a Adrián Sánchez por la labor que desempeña a través de su blog, http://esbilla.wordpress.com/, punto de referencia del ciberespacio en materia cinematográfica. Reproduzco un extracto de la primera parte de la entrevista, que al final del texto tiene un enlace con el blog de Adrián para, aquellos que lo consideren menester, leerla entera. Para la segunda parte daré cabida, entre otras cosas, a hablar de la génesis de El enigma Haldane (2011), ya con el libro a las puertas de visitar las librerías del estado español. 

Como el propio Christian Aguilera me dijo al comienzo de este viaje, “diez años dan para mucho” y si nos remontamos para más todavía. Dividida en dos partes esta charla recorrerá, de paseo, sin correr, desde mediados de los 90 hasta hoy mismo, desde los inicios catalanes en proyectos tan suicidas como la edición profesional de una revista propia, Sequencies de Cinema, hasta el establecimiento como autor constante y prolífico de estudios y monografías, de Kubrick a Mankiewicz, de la Generación de la Televisión a Milos Forman con incursión rockista en la vida y obra del gran Neil Young, de alguna manera todos ellos unidos por un hilo invisible que, a su vez, los ata a su autor: son clásicos contra el clasicismo, independientes en el ojo de la industria, son los que está a la vez dentro y fuera. Quizás Christian Aguilera no sea una figurón de la crítica nacional y muchos hasta le desconozcáis, aunque probablemente hayáis visto más de un libro suyo en librerías y bibliotecas, quizás. Será entonces un autor a leer, por constancia, por esfuerzo y por algo que aprecio personalmente como es la honestidad. Escritor sin alardes, analista concienzudo, estudioso al por menor, sus libros son consistentes y sobrios, amenos y nutritivos. No se desvía en lo anecdótico e intenta agarrar lo sustantivo, ni desprecia lo biográfico, ni adora lo interpretativo sobre todas las cosas. Le gusta ver y le gusta contar.
También, pesa, claro, su labor como mente pensante (y trabajante) tras el portal cinearchivo (donde un buen día tuvo a bien invitarme a colaborar), un proyecto en perpetua expansión que ha superado su naturaleza fría de base de datos para convertirse en una cálida revista mensual con memoria incorporada. Y si este es un empeño personal convertido en esfuerzo colectivo, más allá de lo personal está su (pen)último empeño, nada menos que una nueva vida como novelista alumbrada con la inminente publicación de una novela de anticipación, de ficción-científica (¿he olvidado decir que es además biólogo?) y alma de entretenimiento inteligente titulada El enigma Haldane. Pero de ese libro, y de otras cuestiones tan íntimas como su propio blog, El mundo de Haldane, se hablará en la segunda parte, al igual que de los guitarrazos de Neil Young, las batallas contra Hollywood de Joseph Leo Mankiewicz o la vida herrante de Milos Forman. En esta primera nos centraremos en los inicios sentimentales y laborales, en proyectos editoriales propios, en cinearchivo, la crítica y su ejercicio (en Internet y en papel), su pasión por la música de cine y, por supuesto, sus dos primeros libros, La generació de la televisió: la consciència liberal del cinema americà y la monografía sobre Stanley Kubrick que publicó para Dirigido por… ¿Y qué quedará al final? Pues la idea de la independencia, la carrera del independiente.
Por lo demás aquí empieza para el que quiera entrar, a los escritores, como a los cineastas, se les conoce leyéndolos o viéndolos:

Lo primero, bienvenido y gracias por prestarte a lo que venga

Gracias a ti.

Las cosas hay que empezarlas por el principio, así que vamos a ello. ¿Cómo y cuándo comienza esta fiebre por el cine? ¿Cuáles son esos primeros recuerdos, esas marcas indelebles?

Mi padre Josep siempre ha sido un buen aficionado al cine. Él participaba de la organización de un cine-club en L’Hospitalet de Llobregat, una ciudad muy densamente poblada limítrofe con Barcelona. Los viernes por la noche asistía con mis hermanos a los pases de películas en 16 m/m donde, por lo general, se cortaban a mitad de proyección. Allí vi películas en blanco y negro como El jovencito Frankenstein (1974) o Luna de papel (1973), que después de sus estrenos comerciales tenían una «segunda vida» en los cine-clubs. Digamos que esa fue la semilla, sobre todo por el hecho de contemplar el cine en toda su extensión, sin repudiar las películas en blanco y negro, por ejemplo.

Estudias y te licencias nada menos que en biología. Muy alejado, al menos en principio, del cine y las letras, que son tus ocupaciones.

Cuando acabé el bachillerato, pensé que estudiaría una carrera que me gustara. Nunca he pensado demasiado en términos de practicidad y, por tanto, me dije que si me pasaba un lustro estudiando al menos que disfrutara. Fue un periodo del que guardo sentimientos encontrados, pero pienso que, en cierta manera, todo lo que hice después, lo de ir creando una base de datos de cine guarda relación directa con el estudio de una carrera tan “taxonómica”, es decir, que vas moldeando una mente muy estructurada, compartimentada a nivel de información y documentación. Muchos conceptos aprendidos o asimilados en relativamente poco tiempo precisan de un cierto ordenamiento mental.

Ya en el año 1995, hace la friolera de 16 años, fundas en compañía de tu hermano Alex -autor d el libro Directores Del Género Fantástico 1904-2004 (2004)- la revista Seqüències de Cinema. La cual es además la primera estrictamente en catalán del mercado. ¿Cómo fue el parto y qué te impulsó a lanzarte?

La inconsciencia me debió llevar a ello. Por aquel entonces debía tener unos veintisiete años. Un año antes había publicado La generació de la televisió: la consciencia liberal del cinema americà (1994), mi primer libro, y nos aventuramos con Àlex a editar una revista de cine en catalán. Pensábamos, hablo un poco de memoria, que la coincidencia de la celebración del centenario de cine contribuiría a respaldar una propuesta de este tipo. Era la época del boom de las revista de cine (habían ocho o nueve en castellano) y la nuestra la única editada en catalán. Un elemento diferencial, pero no el único, según mi parecer. Dábamos un enfoque global del cine, por ejemplo, diferente a Dirigido por…en que se centraba y se sigue centrando casi en exclusiva en la figura del director.

¿Existía entonces en Cataluña una coyuntura favorable a proyectos de este tipo? ¿Sería posible algo similar en el estado actual de las cosas?

Existía y sigue existiendo una asociación de revistas en catalán que tiene un fuerte respaldo institucional. En calidad de director de Seqüències de cinema asistí a diversas reuniones de la asociación y posiblemente hubiéramos durado mucho más tiempo (al final la cosa quedó en dos años) de haber trabajado más los aspectos institucionales, ya sabes, contactar con determinado lobby político-financiero o representantes de Política Lingüística, pero nunca me he movido bien en estos ambientes. Hubo una tentativa de comprar la cabecera de la revista, pero cuando intuí que Seqüències de cinema quedaría desnaturalizada, plegándose a algo tan absurdo e inexistente como el «star system catalán», dije que ahí acababa el tema. Se puede decir que ha quedado como una revista de culto porque tenía contenidos muy diversos e interesantes, como te decía, con una visión muy amplia sobre cine. Podías encontrar un perfil de un actor secundario, un estudio sobre los guionistas, una entrevista con el compositor George Fenton, una entrevista con el director Jean-Jacques Annaud… Aprendí muchas cosas en ella etapa de mi vida y lamento el no haber dedicado a posteriori más espacio para hacer entrevistas, un género que no me disgusta en absoluto si tienes delante personas como John Schlesinger o el propio Annaud.

A Schlesinger no le tengo demasiado aprecio como director, la verdad. En cambio Annaud casi siempre me parece interesante y desde luego arriesgado. Parece, además, un personaje de los más entusiasta.

Si, es uno de los directores que he entrevistado que sentí transmitían una gran energía. Lo que me maravilla de Annaud es que tiene entre ceja y ceja un proyecto y que, por muy difícil que resulte llevarlo a cabo se empeña hasta el final. No exagero si te digo que El oso debió ser uno de los rodajes más complicados que se hayan filmado en los últimos tiempos. El resultado habla por sí solo, todo parece transcurrir en progresión, de una manera natural cuando no fue así ni mucho menos. Annaud es fundamentalmente un humanista.

Esta revista además la lanzáis desde vuestra propia editorial, Editorial 2001, la cual no solo recoge el libro ya mencionado de tú hermano sino también dos volúmenes tuyos de similares características, Los actores de los oscar del siglo XX (reeditado en 2003) y Los directores de cine del siglo XX, ambos firmados en compañía de Nuria Días. Son libros muy laboriosos, compilaciones biofilmográficas en primer lugar, es decir obras de consulta, pero que no están exentas del gusto personal.

La verdad es que estos dos libros que citas tuvieron un episodio previo en la confección de un CD-Rom sobre los Oscar. Aquello no tuvo un final feliz por un tema de derechos en la reproducción del material fotográfico, pero con Núria aprovechamos ese material para luego publicar Los actores de los Oscar del siglo XX y posteriormente Los directores de cine del siglo XX. Ese último en La Vanguardia fue seleccionado como uno de los mejores libros de temática cinematográfica de 1999. Quizás no signifique mucho, pero siendo una editorial pequeña y sin ser conocidos sus autores, la verdad que me reconfortó. Algunos piensan que es mi mejor libro. No lo sé si es así, pero fue un trabajo bárbaro. Se agotó muy rápido, pero luego no se reeditó. Algunas veces di vueltas sobre una reedición ampliada, aunque ya entrado en la era de Internet las dudas se generaron solas (Enlace para seguir leyendo la entrevista)